Cada vez más chicos entran a primer grado sabiendo leer y escribir

El 86% de los alumnos de sala de 5 tiene comprensión lectora y un 31% puede escribir palabras sencillas. Para la DGE, la incorporación del libro «Klofky 1» en Nivel Inicial es fundamental para la alfabetización temprana.

De acuerdo a datos de la Dirección General de Escuelas, el 86% de los niños de Sala de 5 tiene comprensión lectora y 31% puede escribir palabras sencillas. El relevamiento que se realizó sobre una muestra de mil alumnos de jardines anexos, revela los primeros resultados del plan de alfabetización temprana.

Para el gobierno escolar, el rendimiento alcanzado en Nivel Inicial es altamente satisfactorio, más aún teniendo en cuenta que las Pruebas  Aprender 2018 expusieron que el 75,9% de los estudiantes de 6º de primaria lograron niveles de desempeño satisfactorios en Lengua y la comprensión lectora es uno de los grandes desafíos en el secundario.

Celia Chaab, subdirectora de Evaluación de la Calidad Educativa de la DGE indicó que «son altísimos, pensemos que tienen 5 años y algunos 6. Esto demuestra que funciona la estrategia de la lectura dialógica que consiste en ir haciendo preguntas parciales a medida que voy receptando el texto ya sea oral o escrito».

De esta forma los niños comprenden no sólo la información explícita del texto: también infieren y desambiguan el significado de las palabras, incorporando léxico nuevo.

En cuanto al avance en la escritura, comentó que antes el porcentaje de niños que podían escribir palabras de una sílaba o palabras de dos sílabas, sencillas, es decir, sin grupos consonánticos, era casi nula.

El 86% de los niños de Sala de 5 tiene comprensión lectora y 31% pueden escribir palabras sencillas.

A través de la Resolución 2538 de septiembre de 2018, el gobierno autorizó la implementación del Programa Jurisdiccional de Alfabetización Inicial 2018, elaborado por la doctora Ana María Borzone, para la enseñanza y el aprendizaje de la alfabetización en los Niveles Inicial y Primario de los establecimientos de gestión estatal y privada.

Sin embargo, la acción comenzó en 2016 en forma paulatina con la distribución del libro Klofky 1 elaborado por Borzone y Vanesa De Mier en el ámbito del Conicet, ideado para propiciar el desarrollo socio-emocional, lingüístico y cognitivo infantil. En 2018 la propuesta continuó en primer grado.

El protagonista de esta novela es Klofky, es un extraterrestre que por un desperfecto de su nave, aterriza en una escuela y se incorpora como un alumno más a un grupo de niños de 5-6 años. El personaje viaja por 15 planetas donde los chicos aprenden sobre emociones y uso de nuevas palabras.

Qué dicen las docentes

Si bien para muchas docentes el libro Klofky les ayudó a ordenar la clase, para otras ha significado un verdadero dolor de cabeza. Explican que los cambios constantes en los lineamientos educativos las obliga a capacitarse constantemente.

«En un principio fueron los Diseños Curriculares Provinciales, luego los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios y ahora el Diseño Curricular Preliminar. Primero nos decían que no podíamos alfabetizar, teníamos que sólo jugar en sala de 5, y finalmente nos mandan Klofky», comentó una maestra de una escuela urbano marginal, quien explicó que todas las planificaciones deben hacerse en torno al libro.

«Lo bueno es que cada chico tiene su libro, que para la comunidad donde estoy yo es positivo ya que los pequeños no tienen cuentos en sus casas y muchos papas son jovencitos o analfabetos», comentó la docente «Pato» Galea, quien se desempeña en una escuela de Luján de Cuyo.

Ana María Giuliani, directora de la escuela Patricias Mendocinas, y Mariel Luis, maestra de Sala de 5.

Para otras docentes, entre las propuestas positivas está el Diario Mural donde van colocando las palabras nuevas que aprenden. En un papel, afiche o en un pizarrón, cada docente y les comenta a los niños que allí van a escribir los relatos para que los otros chicos del jardín, los papás, los otros docentes conozcan las experiencias que ellos han vivido.

Pero además destacaron el trabajo que se realiza sobre las emociones del niño. El extraterrestre cambia de color según su estado de ánimo lo que permite al pequeño reconocer sentimientos básicos: la alegría, la tristeza, la sorpresa, la ira, el asco y el miedo.

Ana María Giuliani, directora de la escuela Patricias Mendocinas, la experiencia ha sido positiva y se viene trabajando muy bien en el aula. «Proporciona las herramientas básicas para que todos los niños puedan transitar y avanzar sin dificultades en la escolaridad primaria», dijo.

Cuánto influye la tecnología

En la Argentina, la mayoría de los niños ya usan celular a los 4 años y tienen el suyo a los 10.  Según datos de la consultora Markwald a los 5 años, el 70% de los chicos del país ya es usuario de los teléfonos celulares de sus mayores.

Mayormente los emplean para jugar a los videojuegos (lo hace el 56%) y, en menor medida, para escuchar música (32%) y ver videos o programas de televisión (10%).

Para Chaab, el uso del celular no significa que esta tecnología impacte directamente en la alfabetización.

«Pueden comprender el uso del instrumento tecnológico pero no producir por sí mismos textos hasta que no están alfabetizados. Pueden copiar incluso una palabra pero no necesariamente escribirla para hacerla circular. La tecnología es un facilitador en el proceso de aprendizaje pero no es privativa«, señaló.

De esta forma, que sepan escribir ‘mamá en la computadora no implica que sepan hacerlo en un papel. «Necesito el desarrollo de mi dimensión físico motora, tomar el lápiz y que tenga direccionalidad la letra», dijo.

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